Maíz precolombino originario de las comunidades Huarpes de Los Andes, es autóctono, no está modificado genéticamente por eso conserva las propiedades originales como su alto contenido de aceite y proteínas (duplicando en cantidad al maíz tradicional).
Su genética tolera temperaturas bajo cero y sequías, el ciclo de la planta es corto, cosechándose a los cuatro meses de su siembra, el peso específico es de un 18% superior al del maíz convencional.
